18 de Febrero de 2013.- Las Cámaras Empresariales también viven su etapa democrática en las elecciones que año con año, en el primer trimestre, se dan para ratificar o renovar por completo a sus Consejos Directivos. Algunos consejeros se van, otros llegan, con experiencia o sin ella, pues se trata de servir, no de servirse. Unos más siguen, pero en carteras diferentes, se busca permanencia para estar en la jugada, cercanos a los círculos donde se toman las decisiones, donde se maneja información de primera mano. Representando a un grupo o para salvaguardar sus intereses o del sector.
Sea cual sea la razón que los mueve, cierto es que al calor de las campañas siempre hay personas que desde afuera de un organismo intentan incidir en el curso de una elección, más en Cámaras en donde existen intereses económicos muy marcados, hay quien dice y asegura “es que fulano esta apoyado por tal o cual funcionario”, “es que sutano trae todo el respaldo de tal o cual grupo empresarial”, ambas expresiones, si bien no deben de ser ignoradas, tampoco representan garantía de triunfo para el candidato más apadrinado ya que una elección siempre podrá dar giros de 180 grados, en virtud de las circunstancias.
Ahora bien, partiendo de los supuestos a los que se hace referencia en el párrafo anterior cuando en el decir colectivo a un fulano o al sutano los apoya cierto personaje de la vida pública y/o de la iniciativa privada, en pocas ocasiones advertimos algunos escenarios:
En primer lugar, el Estado es una institución de interés público y por lo tanto -digamoslo así-, nunca pierde. Porque si bien es verdad que al Estado lo dirigen hombres y mujeres, éste siempre procurará mantener un respeto institucional con las Cámaras y Organismos Empresariales, sea quien sea su Presidente.
Entonces, las expresiones a las que se hace referencia provienen de personas “cercanas” a quienes representan el poder público y son una especie de intermediarios que -además-, tienen sus intereses en dichos organismos.
En ese sentido, consideramos prudente que las Cámaras Empresariales trabajen más en el cómo llevar a cabo un proceso de elección transparente donde no haya dudas sobre los resultados de la elección, siendo prudentes -desde luego-, en la escucha de esos dimes y diretes que al calor de las elecciones surgen y que los desvían de la meta de llevar a un feliz término la fiesta democrática, porque al final de la noche, llegue quien llegue a ser el Presidente del organismo, el Estado como tal siempre buscará la interlocución necesaria.
AFILIACIÓN FORZOSA, ¿TEMA DEL PASADO?
En más de una junta de trabajo con algunos de los presidentes electos de las Cámaras y organismos empresariales, y previo a definir su Plan de Trabajo Rector, un tema que sale a relucir es el interés del empresario por ser parte de los socios activos de la agrupación que se representa -generalmente en México es muy bajo-, enumerándose los obstáculos a resolver si se pretende lograr que el 100% de las Unidades Económicas que conforman un Sector estén afiliados a la Cámara según corresponda al giro-sub giro del empresario.
Inmersos en esa lluvia de ideas no ha hecho falta quien “reviva” como tema la afiliación forzosa para el empresario como una política del Estado en pro del “fortalecimiento” de la Cámara, al menos en lo económico, pero sin tomar en cuenta que por contravenir una de las garantías individuales consagradas en la Constitución Política, en 1996 la SCJN ordenó reformar la Ley de Cámaras Empresariales y sus Confederaciones, ahora no es obligación estar afiliado a un organismo, salvo al SIEM, el cual, sin la cuota de afiliación, representa un ingreso marginal para la operación de las Cámaras y eso las hace “moverse” en crisis.
Al respecto, consideramos que el problema de fondo en las Cámaras podría no solo ser el económico, pues no se trata de “obligar” al empresario a estar afiliado al organismo, sino de cuáles son los servicios que le están ofreciendo al MIPYME para que sea él quien desee estar afiliado a la Cámara y participar en ella. Recordemos, cuando era obligatorio afiliarse como ahora que es voluntario hubo organismos al igual que existen en nuestros días que demostraron no ser tan eficientes, con estructuras robustas que no entendieron el principio básico servir de la mejor manera y mejor que nadie al cliente (socio), a fin de representar un beneficio tangible y real.
Ese es el reto, no perder de vista el objetivo primordial, hacer que la gente quiera estar.
EL TIEMPO, FACTOR CLAVE PARA DIRIGIR
No quisiera cerrar el análisis de situaciones que pasan al calor de las campañas y en los primeros días previos a la toma de protesta del candidato electo, sin dejar de comentar que en muchas ocasiones hasta que asume la responsabilidad de dirigir el organismo el nuevo Presidente cae en cuenta de muchos de los recursos que implica ser y parecer el que representa un sector determinado y de esos, uno de los factores claves para dirigir es disponer de tiempo, ¿cuánto? El que sea necesario para atender esas actividades de representación a las que desde el gobierno ha sido convocado el líder de opinión, como también en el ámbito del tiempo que le sea demandado por parte de sus representados.
En uno o en otro caso, el día es de 24 horas para todos y si en la empresa de donde vive el presidente no se tiene una estructura con capacidad de soportar la ausencia del dueño el futuro se tornará incierto y estará sujeto a lo que haga o deje de hacer su directivo.
* Columnista INTERCAMARAL