La subsidiariedad es el principio administrativo, ético, jurídico y social, de la ayuda mutua entre las personas y entidades sociales, que señalan a quien, como, cuando, donde, por qué y para que se le debe ayudar a la persona.
Una sociedad sana solo se concibe como perdurable y en desarrollo, bajo el principio y normas de la subsidiariedad ya que este es uno de los principios del orden social.
Es también un principio dinámico del crecimiento de las personas y las agrupaciones, así la ayuda recibida en un momento de la necesidad, puede concederse después a otro en función de la nueva capacidad.
En virtud de la subsidiaridad debe existir en cada sociedad, tanta participación como sea posible, y solo tanta autoridad cuanto sea necesaria.